Recuerdos ¿qué recuerdas? Una experiencia de arte y comunidad

La fiesta (porque fue una fiesta) se inició en el “Muelle de las papas” donde un grupo de vecinos puertomontinos se subió a la lancha Josecito III para acompañar esta actividad de cierre de proyecto. En el trayecto hubo recuento de actividades contadas por el músico y poeta Oscar Petrel: “Realizamos múltiples discursos artísticos en movimiento. Obras escénicas, conciertos, conversaciones, recitales poéticos y clases magistrales”. También se leyó poesía.
Tanto mar para nuestros remos: Isla Tabón

En Isla Tabón hay una historia preciosa. Dicen que en una de sus playas está la Piedra del Destino. Con Discursos en movimiento la fuimos a ver. Para llegar a la Piedra del destino hay que caminar por una playa llena de caracoles. La Piedra del Destino en realidad es un portal. Un pasadizo que se arma por dos enormes piedras. Es decir, la Piedra del Destino son dos enormes piedras que están cerca. Como si una fuese el pasado y la otra el futuro. Dicen que los niños y niñas que nadan cerca de La Piedra del Destino pueden ver con claridad si su vida será larga o breve.
Hace años atrás escribí algunos relatos inspirados en esta historia.
Pronto saldrán en un libro que se va a llamar Isla Murta. @francolibri los ilustra amplificando la imaginación.
Hay quienes creen que la literatura es un asunto de otra época. Yo creo que hay formas de vida y utopías que no han sido escritas ni nombradas. Y por eso con Discursos en movimiento viajamos para fluir, fluimos para viajar.
Aquí un adelanto.
…
La piedra del destino
Se miró en la piedra del destino. Se vio niña habitada por las grandes corrientes marinas. Interpretó por días hasta concluir que su destino sería morir joven.
Desde entonces comenzó a vivir cada día como si este fuese el último. Desde entonces, jamás se le ocurrió pensar en el futuro. Jamás planificó su felicidad. Desde entonces, su felicidad fue un estado permanente y en cada segundo del día, ella fue feliz.
Y así su sabiduría creció. Todas las noches, antes de cerrar los ojos, daba gracias a la vida y se despedía emocionada de sí misma, creyendo morir y en parte tenía razón.
Y vivió larguísimos años, más que la mayoría de los isleños e isleñas.
La advertencia fue hecha: hay quienes no conocen su destino simplemente porque lo interpretan demasiado.»
Tanto mar para nuestros remos: Ancud, Chiloé

La educación pública del sur tuvo un año triste. Como una chalupa mal calafateada, la educación no paró de hacer agua. Las profesoras y profesores hicieron un tremendo esfuerzo para mantener la pedagogía a flote. Pero no hubo caso. Administraciones perversas. Municipios anteriores mañosos y viciados que no pagaron las contribuciones. Corporaciones Municipales que movieron las lucas de un lado para el otro, haciendo desaparecer los morlacos como por arte de magia. Funcionarios que, sin miramientos, pegaron el corte, tomaron lo que no era suyo y luego se fueron a trabajar al otro lado. Se les ve transitar en sus lujosos autos del año. Como consecuencia de la trampa, profesores y profesoras del sur todavía no pueden jubilar. Me contaron de profesores que se murieron con las botas puestas. Se les adeuda mucho dinero. No tuvieron descanso. Durante meses se les pagó menos de la mitad del sueldo al cuerpo docente del Liceo Bicentenario de Ancud.
Tanto mar para nuestros remos: Isla Puluqui

Lo pregunta
– Esto es un internado -, le explico a Gaspar, mi hijo. Él tiene seis años.
– Antes vivían aquí más de cien estudiantes. Esas niñas y niños pasaban mucho tiempo sin ver a su mamá o a su papá. ¿Te los imaginas hijo? dormían en estas literas. Tenían estas repisas para guardar su ropa y sus cuadernos. En el salón del primer piso desayunaban y almorzaban todos juntos. Hoy tan solo quedan cinco internos: cuatro niños y una sola niña. Gaspar, ¿tú estudiarías internado?
Tanto mar para nuestros remos: Isla Maillen Viaje 2

Me quedo con el recuerdo de Martina, levantando la mano para pasar adelante y bailar.
Me quedo con Martina porque yo le vi su carita de asombro, sus enormes ojos negros y toda su emoción cuando pregunté: ¿quién quiere pasar adelante a bailar? ¡yo!, dijo, ¡yo!. Y luego la vestimos con un traje, al igual que las bailarinas grandes de la banda y Martina, la niña de segundo básico, aceptó el juego y se alegró tanto, se reía. Y entonces ocurrió eso que tanto estudió el Cuti Aste: la cumbia.
Tanto mar para nuestros remos: Isla Maillen Viaje 1

Una de nuestros viajes a isla Maillen coincidió con un ritual: La despedida de un profesor.
Fue el último día de clases de Don Rigoberto Uribe Bustamante. Don Rigoberto trabajó como
profesor rural y director durante más de 45 años. Un tiempo que me parece eterno. Le hizo clases a
la generación de abuelos, de padres e hijos de isleñas e isleños. La historia contemporánea del Seno
Reloncaví puede ser contada a través de la historia de don Rigoberto.
Tanto mar para nuestros remos: Isla de Chiloé

Nuestro viaje a Castro resultó ser una sorpresa y una revelación. Originalmente no estaba considerado en el plan de gestión, pero los vaivenes del ritmo, de las logísticas y de la producción, nos exigieron acomodos. Ahí apareció ante nuestros ojos el espacio Casa MICA de Castro y la colaboración fecunda con las compañeras de la agrupación de artes escénicas Movimiento Insular Comunidad Artística.
Fue un viaje y un encuentro de chicas, de mujeres creadoras, de artistas bacanas. Secas. Nobles. Admirables todas en su porfía creativa, en su amor profundo por la danza, en su ímpetu noble de transmitir la fuerza, el valor y el poder del cuerpo en movimiento.
Tanto mar para nuestros remos: Isla Huar, segunda parte

Dicen que Isla Huar fue fundada en 1710 por un sacerdote que, en una especie de revelación mística, decidió regalar una isla entera y sus 3600 hectáreas a un grupo de 166
chonos que andaban dando vueltas con sus canoas de allá para acá, sin tener idea que ahora todo eso que se veía en el horizonte y la cordillera era de dominio Español. 22 hectáreas por
persona. O sea, una buena cantidad de tierras como para tener un futuro próspero. Para que
todos y todas se hagan holgadamente una casa con los mismos árboles de sus campos. Para
que puedan recibir educación y fe. Para que tengan un buzón de correos. Para que
construyan una iglesia.
Tanto mar para nuestros remos: Isla Tenglo con Vane Arrebol

Ahí está Vane Arrebol interpretando La Poderosa Muerte de los Jaivas, surcando las notas del piano de un teatro, como empujada por el viento sur. Ahí está, vuelve aparecer, Vane Arrebol, cantando una de sus canciones: Chilote mi amor. Vane Arrebol es una tremenda cantante y pianista del sur y ella fue con nosotros a dar un concierto y conversar con los estudiantes del Colegio Isla Tenglo. Caímos justos, caímos bien porque los niños y niñas recién habían sido vacunados contra la influenza en este sur que ha estado durísimo para la salud. La música en este contexto fue una forma de apaciguar el corazón inquieto y decir: ese pequeño dolor, ese miedo del pinchazo, todo ese temor ya pasó, y ahora se pueden relajar, podemos cantar.
Entonces hubo complicidad. Compañía. Comunidad.
Tanto mar para nuestros remos: Isla Tenglo

Hay familias que viven en Chinquihue que prefieren que sus hijas e hijos crucen en bote a Isla Tenglo para cursar la enseñanza básica. Y en ese mismo bote, que llevaba a una estudiante de sexto básico bien abrigadita, cruzamos con Discursos en movimiento para llegar a la Escuela Isla Tenglo del sector La Capilla. La escuela tiene cerca de cincuenta estudiantes y es preciosa. Años atrás pensamos con Carolina Contreras en matricular a nuestro hijo Gaspar allá. No lo hicimos tan solo por la lejanía y porque no tenemos bote. Es que me hace más sentido la educación rural y su intimidad en comparación a la saturación y estridencia de los liceos y colegios de la ciudad. La pedagogía rural bien puede ser una forma de resistencia a la crisis del sistema educativo.